Claves Para un Pequeño Negocio o Empresas

exito de la noche a la mañana

¿Quién no sueña con poseer su propio negocio? Mi primo Juan es un exitoso microempresario, y obtuvo una ganancia mas que suculenta con una cadena de restaurantes en Madrid. Vive el gran sueño americano, se podría decir, pero llegar a ese punto fue como una horrenda pesadilla que hoy voy a contar en Trucos Para Vender como experiencia.

Solía trabajar para él cuando abrió su primer restaurante. Era como una tradición en mi familia, ayudar en los pequeños negocios familiares – o al menos intentarlo. Mi papá tenía una pequeña constructora, mi tío una tienda de muebles, pero a veces iban tan mal que ninguno de ellos tenía trabajo para mí. Yo estaba en la escuela secundaria, y no tenía mucho más que hacer sino seguir la tradición estadounidense de voltear hamburguesas en verano o atender llamadas en una clínica de mesoterapia facial, hasta que Juan me llamó.

Al tiempo, me comentó que había conseguido el dinero para iniciar el negocio de un puñado de ricos inversores. Ahora sé que probablemente sólo obtuvo una licencia de negocios pequeños, pero estaba adoptando una fiel postura de crecimiento, y creía en sí mismo. El primer mes de trabajo sólo estaba recibiendo una porquería de sueldo, algo normal pues el restaurante en sí era una porquería: lo más que había podido conseguir con el dinero que le prestaron. Había aves que anidaban en las paredes y ratas por el suelo, pero finalmente tras mucho trabajo consiguió arreglar los desperfectos y tener un local limpio y listo para el negocio.

La primera semana todo iba mal. Parecía que nuestra pequeña empresa tenía un futuro corto. Durante todo el verano estuvimos tratando de conseguir asentarnos y mejorar el negocio, pero fue imposible. Finalmente, tuve que volver a la escuela, y mi tío continuó con el restaurante él sólo.

¿Qué pasó con mi primo Juan? Siguió trabajando día y noche, fiel a las exigencias de la ciudad, enviaba promociones y mantenía conexiones con la gente. Nunca hubo un “gran salto”, sino más bien una serie de pequeños avances que se sumaban al éxito. Una vez apareció en la sección de entretenimiento del periódico local, y fue patrocinado por un pequeño equipo de la Liga, todo fue a mejor. Pronto fue abriendo un segundo restaurante al otro lado de la ciudad y luego un tercero. Le tomó años de duro trabajo, y dos veces casi pierde todo lo que tenía, pero él siempre ha dicho: “El trabajo duro convierte el éxito en algo mucho más dulce”.

Esto a mi me deja de lección y lo dicen muchas personas que concuerdan conmigo que en realidad el éxito de la noche a la mañana es un mito. No existe un negocio que abra sus puertas y tenga una fila de personas esperando a entrar impacientemente en la acera. Lo que llamamos “éxito de la noche a la mañana” no es otra cosa que una serie de decisiones que tomamos diariamente para dar nuestro mejor esfuerzo y seguir avanzando, no un milagro que ocurre inesperadamente.

Así que deja de sentarte pensando cómo lanzar el producto que revolucionará el mundo, comienza hoy con algo pequeño y míralo crecer día a día. Será toda una prueba de convicción, eso te lo garantizo, pero si en verdad quieres algo, sal y búscalo y no dejes que te disuadan aunque tardes años en conseguirlo.